El plan financiero y su escaso valor

plan financiero

Vale. Igual estoy yendo un poco a contracorriente, pero es que la realidad y experiencia me ha llevado a pensar que es así. El plan financiero no vale para casi nada.

Bueno. Quítale el casi. No vale para nada.

Hay una frase de Myke Tyson que dice: todo el mundo tiene un plan, hasta que recibe el primer guantazo en la cara. Y esto es lo que sucede con el plan financiero, lo creas, lo desarrollas y cuando recibes el primer guantazo todo el Excel se te cae.

El plan financiero: por qué no sirve

El concepto de planificación financiera viene de muy antiguo, ya Colón presentó “cuentas” a los Reyes Católicos para que le financiaran su expedición a las Indias.

Pero se vio reforzado en el siglo XX cuando empezó el capitalismo moderno.

Durante gran parte del siglo XX había una limitación en cuanto a medios de producción. Esto hacía que todo lo que se produjese se vendía.

El factor limitante venía por la capacidad de producción o puesta en el mercado.

Recordemos como por ejemplo en los coches se pasó del sistema de producción de Ford al just in time de Toyota. De empujar desde la producción a la demanda a que sea la demanda la que tira de la producción.

Pues con las finanzas pasaba exactamente lo mismo.

Se hacían previsiones de facturación, de número de unidades vendidas, de costes de producción o de distribución. Eso es el plan financiero.

Sin embargo, el mundo de las empresas ha cambiado. 

Las posibilidades de la sociedad de consumo en general y de los clientes en particular ha evolucionado. Hay más oferta que demanda en la mayoría de los sectores y eso supone nuevas reglas.

Modificamos nuestros hábitos de manera rápida, y cambiar de marca o proveedor no nos cuesta mucho, salvo en contados casos que sí han conseguido tener verdaderos fans, como por ejemplo Apple.

Esta no fidelidad de los clientes hace que los cambios en los mercados sean constantes y marcas y empresas sean cada vez más fugaces.

Además, hoy en día el mundo es más globalizado y cualquier hecho que suceda en cualquier parte del mundo puede impactar de manera notable en tu negocio y por tanto también en tus finanzas.

Hace varias décadas todo era más local. Las fábricas e industrias estaban cerca de dónde sus clientes compraban el producto. Todo era más previsible.

El escenario en el que nos movemos hoy es el desconocimiento. Y si hay desconocimiento parece bastante lógico que la planificación no sirva para mucho.

Hace unos años, leyendo un artículo en Sintetia encontré una analogía que explica muy bien que se hacía hace años y funcionaba muy bien, y que se hace hoy y funciona mejor.

Hace no tantos años, unos 15-20, si tenías que hacer un viaje en coche entre dos puntos de España lo que hacías era planificar el viaje sobre un mapa. Decidías los caminos a tomar, los pintabas con un rotulador y esa era la ruta.

Hoy en día usas un navegador GPS que te calcula la ruta más corta, más económica y encima está actualizado en tiempo real. Si hay un atasco o accidente te avisa y te permite acceder a una nueva ruta.

Pues de esto va la planificación financiera.

Hacer una planificación a cinco años hoy es algo un poco absurdo. Incluso a tres.

En tanto tiempo pasan tantas cosas que estar pensando en cuánto vas a estar facturando en 5 años es una pérdida de tiempo.

Hace años tenían sentido los planes económico financieros, el mundo era mucho menos cambiante, la evolución era más lenta. Todo era más previsible.

Pero hoy en día el plan financiero no sirve para mucho, ¿qué vas hacer cuando recibas el primer manotazo en la cara o cuando te encuentres con un accidente que no te deja avanzar?

Los obstáculos aparecen de la nada y hay que sortearlos rápidamente. 

Y eso no se consigue cambiando unas celdas en un Excel que modifiquen las proyecciones a 5 años.

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Alternativas al plan económico financiero

No hay alternativas como tal.

Lo que se debe de hacer es generar pequeños planes a corto plazo. Cuando hablo de corto plazo son de 3 o 6 meses, o como mucho a 12.

Hacer planificaciones y revisiones constantes. Se debe de trabajar sobre los drivers que mueven tu negocio y sobre todo tener mucho olfato de tu mercado.

Tener planes B,C, D y hasta ZZ. Tantos como sean necesarios para poder enfrentar esos guantazos que llegan en forma de competencia, regulaciones, clientes, etc.

Simplificación del plan presupuestario

No es relevante el balance de una empresa.

Hay empresas con un balance muy grande que están en quiebra y también empresas con balances muy pequeños que son muy muy rentables.

La inmensa mayoría de negocios cierran por falta de liquidez, no porque el balance sea de una forma o de otra.

Y ahí es dónde debes focalizar todos tus esfuerzos, en tener flujos de caja actualizados que te permitan ver y analizar el uso y destino que se está dando a los recursos de la empresa.

Ojo, con esto no digo que no tengas que hacer balances. Lo que estoy diciendo es que la muerte de tu negocio llegará por la gestión que se haga de la caja.

Centra la mayor parte de tus esfuerzos en ver por dónde y cómo entra dinero en tu negocio y por dónde y cómo sale.

Cambiar planificación financiera por estrategia

Estrategia es dirección, es faro, es origen de actividad empresarial. Los resultados financieros son conclusiones, son consecuencias de tu estrategia.

Hay una frase de Guy Kawasaki que dice: “Siempre hay, en algún lugar, dos tipos en un garaje planeando tu desaparición. O vas por delante de ellos, o lo lograrán”.

Aunque suene a topicazo, es la realidad.

Da igual el sector, da lo mismo el mercado.

Hace 10 años resultaría impensable que los taxistas en España tuvieran competencia. Hoy la tienen.

Hace 5 años resultaría impensable que hubiesen monedas paralelas a las que emiten los estados y los bancos centrales. Hoy existen las criptomonedas.

La estrategia te permite atacar y defender tu posición. Es lo que hace que tu negocio sea interesante para tus clientes.

Supongamos que hacemos la planificación a 12 meses. Un presupuesto anual.

Cada departamento hace sus proyecciones, de tal manera que el total del presupuesto se escapa un 15%. Recuerda que tenemos que ajustar los ingresos y los gastos.

Hacerse preguntas clave y que estén alineadas con la estrategia del negocio y con cada departamento es la mejor opción para ver cómo ajustar ese presupuesto.

  • ¿Cuáles son las principales prioridades que ayudarán al éxito de la compañía? ¿Por qué?
  • En base a estas prioridades, ¿Cuáles irán a la parte de mantenimiento de negocio (operativas) y cuales a cambiar el negocio (innovación)?
  • ¿La innovación genera avances?, ¿cuales?, ¿Cuánta parte del presupuesto se lleva?, ¿Cuánto riesgo supone?
  • ¿Más clientes o clientes que compren más? ¿nuevos canales de distribución o mejora de los existentes?
  • ¿Qué hipótesis deben de cumplirse y cómo podemos comprobarlo de forma rápida?

Estas son algunas de las preguntas que de manera estratégica se deben de formular a la hora de cerrar la planificación anual.

Como vemos en el último punto, no se debe dar por sentado nada. Son hipótesis que se deben de validar y como hablábamos antes, si por cualquier circunstancia no se confirman debemos de corregir, cambiando de plan y escenario, pero con la estrategia del negocio como faro.

Planificaciones a corto plazo

Frecuencia y sencillez.

Utilizar estas dos máximas. Revisar una planificación financiera debe de llevar relativamente poco tiempo. Por eso es muy importante fijar los indicadores justos y concretos de tu negocio.

Hoy en día vivimos en un mundo de indicadores, de sobreinformación. Tienes que hacerte un resumen de los drivers que realmente son importantes para tu negocio.

¿Cuántos?

Pues depende de tu negocio, pero no debe de llevarte más de 10 minutos revisarlas. Lo importante y a lo que debes dedicarle tiempo es a pensar cómo mejorar.

En cuanto a la frecuencia te diré que debes de pensar en lógica a tu negocio. Estar revisando la planificación 4 veces al día pues no tiene sentido. Pero hacerlo cada 2 años parece que tampoco.

Semanal, quincenal o mensual pueden ser buenas opciones, incluso trimestral. En mi caso lo hago trimestral ya que por mi tipo de negocio y modelo de negocio trabajo con pocos clientes y hay trimestres en los que no tengo rotación. 

Tú debes de analizar tu negocio y sector.

Efectos sobre tu plan financiero

Si de un mes para otro tus ventas cayeran un 75%, un 50%, o incluso dejaras de vender, ¿Qué pasaría en tu negocio?

Si yo te hiciese esta pregunta hace un par de años, probablemente me llamarías loco, alarmista y no se cuantas cosas más.

Pues en marzo de 2020 pasó a miles de negocios de todo el mundo. Miles de negocios de repente vieron como sus negocios dejaron de facturar.

Un escenario que casi nadie tenía en cuenta. Básicamente eso sucede porque en nuestra mente siempre está que las cosas no cambian. Todo es fijo.

Vale.

Está claro que la situación con el COVID fue y está siendo muy excepcional, pero va a tener consecuencias en la futura normalidad.

Mira.

Al poco tiempo de comenzar la pandemia y llegar el confinamiento general en casi todos los países del mundo, el CEO de Luftansa dijo en una entrevista que la compañía aérea no preveía recuperar el mismo número de vuelos que tenían en la época pre COVID hasta el 2024. 

Hoy en día ya están mandando mensajes de que ya no tienen ni esa intención a corto-medio plazo.

Básicamente te hago esta afirmación no porque lo haya dicho en otra entrevista, sino es que están tomando decisiones que van en esa dirección.

Lufthansa está jubilando los aviones más antiguos y especialmente en los vuelos de largo recorrido y no están haciendo encargos de nuevos aviones.

Van a retirar 150 aviones para dejar una flota total de 650, esto supone que reducen en casi un 20% su capacidad operativa. 

Además, el tiempo que pasa desde que se encarga la fabricación de un avión y su puesta en servicio puede llegar a ser de varios años. Por lo que la sustitución no se haría rápidamente.

¿Qué significa esto? 

Que tienen previsiones de que la demanda de viajes va a caer notablemente y que tienen exceso de aviones para afrontar el futuro.

Bien.

¿Qué decisiones vas a tomar para evitar que ese presente y futuro cercano te afecte lo menos posible o que incluso vayas a salir beneficiado?

¿Vas a ser capaz de pagar los préstamos, salarios y alquileres con si reduce tu facturación un 20%? ¿Cómo te afecta personalmente?

 

Estos son los escenarios que debes de tener en cuenta en tu plan financiero, y como comentaba anteriormente puedes afrontarlo es con estrategia y modelo de negocio o bien ajustando celdas en un Excel. Si optas por la primera, quizás te puedan interesar mis servicios.

José David Fernández
José David Fernández

Soy consultor de negocios y me dedico a ayudar a negocios como el tuyo a ser más rentables y duraderos.

Casi todos los días envío un correo con consejos y trucos para que puedas sacar lo mejor de tu negocio.

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