Para tener un negocio próspero y rentable ya no es suficiente con estar en una calle principal o tener la mejor web del sector. El cliente exige mucho más. Vas a tener que construir una estructura alrededor de tu negocio que haga que el cliente te elija a ti y se vincule con él, y mi trabajo como consultor de negocios es ayudarte a generar dicha estructura.
¿Qué es un consultor de negocio?
Pues depende de a quién le preguntes. Para unos es un vendedor de biblias de campeonato y para otros es un profesional que hará que saques la mejor versión de tu negocio.
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Esta es una realidad que no debes de obviar. Y es que existe una imagen un poco distorsionada sobre lo que significa y sobre todo que debe de tener un consultor.
Voy a contarte un ejemplo. Hace unos años, en el El País, publicaron un artículo que comenzaba así:
“Cuando llego por la mañana enciendo el mac y hago un checking del e-mail, hago algunos forwards y envío attachements de excel; a los 30 minutos siempre aparece el assitant, que me suele encargar un chart sobre las allocations del día anterior. Le doy un resulting lo más exacto posible y a veces incluso una relación de pay outs. A eso de las 10 de la mañana ya estoy down; anyway, hago un break y me levanto a la máquina de café. Allí casi siempre coincido con el sales manager. Hablamos de lo que sea y vuelvo a mi puesto. Empiezo a buscar feedbacks para mi curro del día y muchas veces falla el ordenador, que está overdose porque el hard disk no da abasto con tantos gigabytes de información. Entonces llamo al departamento de e-management para que me lo resuelvan, pero ya he perdido mucho tiempo y a las 12 tengo un meeting con un workshop y después una conference call para una business review y…”.
El artículo indicaba al final que lo único que se le había pedido a este oficinista fue que contara una jornada laboral como si hablara con un compañero de trabajo, y este fue el resultado….
Esto que cuenta el artículo de El País describe muy bien la situación de la consultoría. El uso recurrente de palabros y anglicismos que habitualmente no conducen a ningún sitio. Y mucho PowerPoint.
Yo no uso PowerPoint, y trato de no usar ninguna palabra rara, aunque también es cierto que a veces uso alguna. Lo que sí hago es preguntar mucho. Lo que también hago es hablar y diseñar el camino a andar junto con mi cliente, y sobre todo, juntos tomamos las decisiones que hagan avanzar al negocio. En definitiva, un consultor debe de ayudarte a tomar las mejores decisiones estratégicas para tu negocio.
Los vendedores de biblias suelen hablar y presentar todo de tal manera que se quiere elevar el nivel del servicio a base de parecer que se sabe y se hace mucho más de lo que realmente se domina y se conoce. Algo similar a lo que se describe en el artículo que te comentaba anteriormente.
La consultoría es algo más básico y sencillo. Es ayudar a tener un negocio más rentable y duradero, se trata de tener una estrategia para el negocio. Y la única forma que funciona hoy en día es fijar una meta y tomar las decisiones que nos acerquen a esa meta.
No hace falta darle un halo tan “complejo” tan “elitista”, es innecesario y también absurdo.
Quizá por eso muchos negocios de a pie y empresas pequeñas y medianas piensan que todo esto es ajeno a ellos.
Ignoro si tú tienes esta misma sensación, pero te lo hago saber porque es lo que me han dicho bastantes clientes antes de haber empezado a trabajar conmigo para poner en forma sus negocios.
Y es un error.
Sin duda, la culpa es de esa buena parte de los consultores de negocio que están en el mercado y que quieren darle ese “aire de grandeza” una y otra vez.
Un consultor es alguien que está de tu lado para ayudarte y apoyarte en todas esas decisiones trascendentales y menos trascendentales que tiene que tomar cualquier negocio. No hace falta usar palabras pomposas, ni por supuesto complicar la comunicación de forma innecesaria. Y esa es la base de mi trabajo.
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Qué hace un consultor de empresas
Básicamente mi trabajo como consultor de empresas es ayudarte a transformar de alguna manera tu negocio y tú también deberías de sufrir cierta transformación.
Cada vez es más difícil competir en el mercado. Incluso sectores que tenían la legislación a su favor como por ejemplo los taxis han sufrido un cambio en muy poco tiempo.
La velocidad a la que se cierran negocios es directamente proporcional a las nuevas oportunidades que presenta el mercado.
Esto ha hecho posible que negocios con apenas unos años de vida puedan alcanzar facturaciones que hace 20 años solo estaban reservadas a grandes empresas. Negocios que suponen auténticas revoluciones en sus sectores y que lo cambian todo.
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Mi objetivo como consultor de empresa es facilitarte el trabajo de adaptación de tu negocio a los nuevos escenarios. Es transformar tu negocio y poder llevarlo pasito a pasito a ese lugar que tienes en tu cabeza.
Bajo mi experiencia hay dos tipos de situaciones: las empresas que están creciendo rápido y por algún motivo sienten que están perdiendo el control. Y por otro lado las empresas que llevan tiempo funcionando y necesitan volver a ser competitivas y tener un valor añadido.
Te decía al comienzo de este punto que tú también deberías de sufrir cierta transformación y es así. En mi opinión el buen consultor no solo da la receta, sino que también tiene que enseñar y ser un faro para que el día que se vaya ese conocimiento quede y perdure en la empresa.
Cómo elegir un buen consultor de empresas: habilidades y conocimientos necesarios
Lo primero a tener en cuenta es que el consultor nunca debería de saber más que tú de tu sector. Tú debes de saber de tu negocio y si no es así hay un problema mucho más profundo.
Si por ejemplo tu empresa es de distribución de productos de la construcción, tú deberás de saber que ladrillo es mejor para cada caso de uso. Si esperas que yo te cuente cómo funciona el sector porque soy un consultor de negocio especialista de la construcción, te recomiendo que dejes de leer aquí.
Te cuento esto porque aunque hay consultorías especializadas en sectores concretos, contratar a una de estas bajo mi criterio y experiencia es un error. Es un error porque te van a contar lo mismo que al anterior y lo mismo que el que va a pasar por ellos después. Y yo creo que tú contratas a un consultor de empresa para ayudarte a generar un negocio diferente, para mejorar la competitividad y no para hacer una fotocopia del resto de empresas que han pasado por esa consultoría.
Aunque parezca atípico, a la hora de seleccionar un consultor debes de guiarte más por la intuición que por la experiencia. Déjame explicarte esto con un poco más de detalle.
Te digo esto porque la experiencia del consultor es relativa. Incluso, llegado el caso puede hasta ser negativo para tu negocio.
¿No me crees?
Si la experiencia fuese un aspecto tan importante como en ocasiones nos pensamos, todas las grandes empresas deberían de ser creadas por personas de avanzada edad, pero la historia demuestra que no tiene porqué ser así.
Bill Gates fundó Microsoft con 16 años, Mark Zuckerber construyó Facebook con 19 años, Masayoshi Son fundó ScotiaBank con 24 años o Larry Page y Sergei Bring fundaron Google con 25 años.
Estos son solo algunos ejemplos de jóvenes que crearon negocios muy rentables y lo hicieron sin experiencia, pero hay muchos más.
Cuando contratas a un consultor, probablemente el objetivo sea pegarle un empujón a tu negocio.
¿Qué pasa si contratas al consultor “con experiencia” que ha estado dando “empujones” a tu competencia?
Pues existe una posibilidad de que todos o al menos a una buena parte de sus clientes les está pegando el mismo empujón, consiguiendo exactamente todo lo contrario a lo que estabas buscando.
Elegir un consultor es algo muy personal, algo así como decirte quien debe de ser tu pareja. En mi trayectoria me han confiado secretos que nunca antes mis clientes habían contado a nadie, por eso tiene que haber química. Por eso tienes que sentirte cómodo y que consideres que estás ante la persona más adecuada para lo que quieres conseguir, porque esto va mucho más allá de estrategias o planes, va de personas.
Lo que sí te puedo decir contar es que es importante para los clientes con los que he trabajado y trabajo:
- Escucha. Para que alguien te pueda ayudar a mejorar tu negocio, debe de escucharte y entenderte perfectamente,
- Conocimiento. Tener bagaje como consejero delegado en empresas o trayectoria como directivo en otras empresas que no sean de consultoría es algo que debes valorar ya que probablemente aportará cosas nuevas que ayudarán en esa transformación.
- Flexibilidad. Cuando comienzas con un proceso de consultoría, la situación inicial es una, sin embargo, conforme se avanza en el proceso van surgiendo nuevas situaciones que requieren cambios y adaptaciones.
- Neutralidad. La fase de análisis y estudio es clave durante el proceso de consultoría. Por ello el profesional que elijas debe de tener la posición más neutra posible y no estar condicionado por nada, ni nadie, para que así y desde fuera, sea capaz de comprender perfectamente que sucede.
- Ejemplo. Debes analizar durante el proceso de contratación, ver cómo es su propio negocio y si dice lo mismo que él hace. Hay muchos que dicen una cosa y para ellos hacen otra.
- Quién presta el servicio. Esto es muy importante, sobre todo cuando contratas a una consultora grande. Muchas veces puedes negociar el contrato con una persona y luego te presta el servicio otra persona distinta. Este es un aspecto clave para mi, y por ello siempre soy yo el que atiende en fase de venta y también soy yo el que presto el servicio. Es innegociable.
- Empatía. Debes de sentirte en una posición cómoda cada vez que te comuniques con él. Son muchas conversaciones, mucho tiempo trabajando y también situaciones complejas a lo largo del proceso.
Como ves, son aspectos muy cualitativos y no he metido la experiencia en el sector, sino algunas de las habilidades que debe de tener un directivo para que te pueda acompañar y mostrar la forma.
Lo que quiero decirte es que valores la visión del consultor, como cree que está el mundo en la actualidad y cómo cree que va a estar dentro de 5 años, porque eso es lo que te ayudará a crear el negocio del futuro.
Funciones de un consultor de negocio
Como te digo, el objetivo principal de un consultor es ayudarte a ti y a tu negocio. Hará uso de sus propios recursos o de los existentes en la empresa para solventar los problemas. Este debe ser su trabajo principal:
Analizar el core de la empresa
Uno de los aspectos principales que como consultor tengo en cuenta es la obtención de una perspectiva global y general del negocio. Este análisis me permitirá ofrecer una solución realista y adaptada, que puede llevar al éxito o al fracaso de su trabajo
Preparar una estrategia de trabajo
Con esta información, el consultor debe diseñar una estrategia que ponga solución al problema existente, logrando los objetivos propuestos inicialmente. Por ejemplo, un análisis DAFO y las posibles aplicaciones es una manera importante de empezar.
Poner en marcha esta estrategia
La teoría está muy bien, pero en el terreno de juego es donde se juegan los partidos. La ejecución de esta estrategia es otra de las funciones de un consultor de negocio, que debe implementar los cambios necesarios para llegar a buen puerto. Y aquí es donde te digo que mi experiencia me dice que modificar departamentos o cambiar las funciones de algún puesto de trabajo permitirá optimizar los diferentes elementos de la empresa, pero es la parte más compleja del proceso porque la acción por lo general es lo que más le cuesta a los seres humanos.
Ajustarse a los plazos de tiempo
Lo más habitual es que como consultor trabaje bajo la presión de un problema urgente. Por lo tanto, ceñirse a los plazos establecidos es clave para lograr los resultados esperados, aunque pueda haber imprevistos que lo alarguen.
¿Qué se necesita para ser un consultor de negocio?
Para desarrollar un buen trabajo como consultor de negocios hay una confluencia de habilidades y competencias que se entrelazan para formar un asesoramiento eficiente y transformador.
En primer lugar, las habilidades analíticas y estratégicas actúan como la columna vertebral de la consultoría, permitiendo al profesional descifrar complejidades, analizar datos y, crucialmente, forjar estrategias sólidas que puedan ser implementadas con un impacto tangible en el negocio del cliente.
El segundo punto, la comunicación efectiva y persuasiva, es el puente que conecta las estrategias sólidas con su implementación exitosa. Un consultor debe no solo idear soluciones, sino comunicarlas de una manera que sea clara, persuasiva y alineada con las motivaciones y preocupaciones del negocio. La habilidad de articular estrategias y soluciones de manera efectiva también facilita la influencia sobre las decisiones y ayuda a generar un consenso entre los diferentes actores involucrados.
En tercer lugar, la experiencia provee al consultor de una base sólida sobre la cual apoyar sus estrategias y recomendaciones. La experiencia previa no solo suministra una perspectiva vital sobre los desafíos y oportunidades a los que se enfrentan los clientes, sino que también construye una credibilidad esencial que fomenta la confianza en la relación consultor-cliente.
Además, la ética, integridad y construcción de confianza forman el cuarto pilar, esencial para cualquier consultor. Mantener los más altos estándares éticos y proteger la confidencialidad del cliente no solo es una obligación moral, sino que también es fundamental para preservar y cultivar relaciones comerciales duraderas y para asegurar la sostenibilidad y el crecimiento del negocio de consultoría.
Finalmente, lo que para mi es el super punto y el cual es en el valor diferencial que aporto que es la comprensión y navegación en la psicología humana. Esto introduce una dimensión profundamente importante al panorama de la consultoría. Entender la dinámica humana, reconocer y moverse a través de las resistencias al cambio, y aplicar principios psicológicos para motivar e involucrar a las personas, es crucial para catalizar y sustentar la transformación deseada en una organización. Los consultores, equipados con una visión periférica de los contextos humanos y organizativos, son capaces de adaptar sus estrategias y enfoques para no solo alinear, sino también movilizar a los individuos hacia los objetivos estratégicos.
Estos cinco puntos, interrelacionados y mutuamente reforzantes, constituyen elementos críticos que colectivamente forman la esencia de una consultoría de empresas impactante y valiosa. La sinergia entre la estrategia, la comunicación, la experiencia, la ética y la psicología ofrece un enfoque holístico, asegurando que las intervenciones del consultor estén no solo bien formuladas, sino también finamente sintonizadas para resonar, ser adoptadas y sostenidas dentro de la organización cliente.
Cuánto cuesta un consultor de negocios
Antes de centrarnos en cuánto debes de pagar por un consultor de empresas, me gustaría aclarar un concepto muy importante: El precio no es lo más importante en un proceso de compra-venta.
Es un error muy común. Muchas personas consideran que el precio es lo más importante, y quizás tú también lo pienses. Pero no es así. Si el precio fuese lo más importante, siempre comeremos en los restaurantes más baratos o compraremos el coche más económico, y el mundo nos está demostrando que no es así.
Una vez hecha esta aclaración mi posición es que el precio de un consultor debe de ser el justo. Me explico.
Supongamos que tienes dos opciones:
- Consultor 1, precio 5.000 euros. Lo contratas y consigues aumentar la rentabilidad de tu negocio un 2%
- Consultor 2, precio 25.000 euros. Lo contratas y aumentas la rentabilidad de tu negocio un 40%
¿Cuál elegirías?
Probablemente el número 2.
En el mundo de la consultoría te vas a encontrar con precios de todo tipo. Consultores que te facturan a 15 euros/hora y otros que lo harán a 400 euros/hora.
La inversión que hagas debes de ponderarla con el resultado que esperas obtener.
Un aspecto que debes de tener claro también es la gestión del fallo.
Si optas por un asesor de empresa y cuando estás trabajando ves que no es la persona más adecuada, ¿qué coste tiene para ti el cambio? ¿Puedo cambiar como si nada? Son algunas de las preguntas que debes responderte.
Yo lo he sufrido, y sé que enfrentarse a la decisión de optar por uno u otro profesional es una situación compleja.
Por eso, con mis servicios de consultoría mensual evito que el cliente tenga que hacer un fuerte desembolso sin saber si mi trabajo es del tipo consultor 1 o del tipo 2.
Por qué debes contratar a un especialista de negocios
Nadie discute que un autónomo o una pequeña empresa tengan una asesoría que le ayude a llevar las cuentas, presentar impuestos o la gestión de nóminas. Tampoco nadie discute que se contrate a un consultor SEO o a una persona para llevar las redes sociales.
Sin embargo, está mucho menos extendido el hecho de contratar a un consultor de negocio.
Mi trabajo como consultor de negocios te ayudará en:
● Aumento de rentabilidad.
● Contarás con un confidente.
● Te aportará una perspectiva externa a tu negocio.
● Mejor adaptación al mercado.
● Metodologías de trabajo nuevas.
● Modernización y aumento de la capacidad competitiva.
Como es el caso de mis servicios, donde por menos de lo que te cuesta una nómina de un trabajador, tendrás un consultor de negocios que se dedique a ayudarte y apoyarte en la gestión de tu empresa y cuyo único enfoque es la rentabilidad del mismo, apoyado en todo lo anterior.
Si lo que has leído te ha sonado interesante y quieres explorar la posibilidad de trabajar juntos, únicamente tienes que escribirme a la página de contacto.
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