Directivo y consejero independiente en PYMES

Pensar, pensar y volver a pensar

Hola.

Acabo de dejar un desayuno a mitad porque acaba de llegarme la inspiración sobre cómo hablar de un tema que lleva tiempo rondándome la cabeza. Así que con la inspiración lo más caliente posible, allá voy.

Hay una realidad, y es que cada vez nos cuesta más pensar. Pero no pensar en organizar una cena de compañeros de clase. Sino pensar de manera estratégica y a largo plazo. Lo veo constantemente a mi alrededor.

Me escriben con bastante frecuencia empresarios con problemas en sus negocios; problemas de diferente tipo. Quieren soluciones inmediatas a problemas que se llevan cocinando 5,10 o incluso 20 años en sus negocios.

Vivimos en la cultura de la inmediatez, en el clic en el consumo de contenidos rápidos en RRSS, en el mundo del cambio rápido y eso también lo llevamos a la gestión de negocios.

En mi experiencia profesional y personal me he encontrado con dos casuísticas que son muy comunes.

La primera es el empresario que está centrado en lo micro. Te llama porque tiene un problema, las cosas no salen como deberían y que se puede visibilizar de manera diferente, por ejemplo en un caso puede ser tema financiero, en otros que no tiene tiempo, rotación del personal o cualquier otra forma. Le dices que tiene que pensar y te contesta que no tiene tiempo, que tiene mucho que hacer. Quizás te resulte familiar esta situación.

El otro día escuché una frase muy buena que aplicaría también y es que las personas no queremos leer un libro, sino que queremos haber leído un libro.

Pues aquí sucede exactamente lo mismo, no queremos saber qué nos está generando el problema, queremos la solución. Y lo queremos ya.

Mira, supongamos que todos los días tienes dolor de cabeza. Absolutamente todos los días, y ese dolor de cabeza se calma tomando un paracetamol. ¿Qué harías?

¿Irías al médico a saber que te pasa y porque te duele la cabeza o cómo se te pasa tomando el paracetamol, simplemente lo tomas y ya está porque no tienes tiempo para hacer pruebas, ver el origen y modificarlo?

La segunda que quizás viene derivada de la primera es que no estamos acostumbrados como empresarios a pagar a las personas por pensar, sino que estamos acostumbrados a pagar por hacer. Y esto es un problema muy serio porque lo llevamos hasta la última consecuencia.

Es cierto que hay muchos puestos de trabajo que no son de pensar mucho, sino que son de hacer. Quién está en una cadena de producción separando huevos probablemente tenga más que ejecutar que pensar. Pero, quién está al frente de un negocio de por ejemplo 15 personas, ¿también tiene más que ejecutar que pensar?

Pensar se ha convertido en algo secundario, incluso en me atrevo a decir que peyorativo. Para qué pensar si la IA me lo hará; para que pensar si como lo está haciendo la competencia debe de ser lo correcto. Para que pensar en cómo hacerlo mejor que ellos si puedo hacerlo igual que ellos.

Estamos en un momento de la historia en la que pensar está cada vez más infravalorado, pero quien lo hace está obteniendo lo mejores resultados de la historia, porque estoy seguro que Amazon, Tesla o Zara se consiguieron sin pensar.

Y tú, ¿serías capaz de pagar a una persona para que pensara?

Me vuelvo a terminar el desayuno.

David

PD: Esto no significa que no haya que ejecutar.

PD2: «Dame 6 horas para cortar un árbol y pasaré 4 afilando el hacha» – Abraham Lincoln

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Comparto ideas, reflexiones y, de vez en cuando, alguna locura que merece ser pensada.