Directivo y consejero independiente en PYMES

Una pregunta para abrir boca

¿Qué pregunta a los candidatos a un puesto de trabajo la persona que fundó PayPal junto con Elon Musk a finales de la década de 1990 y también fue uno de los primeros inversores de Facebook?

…..

¿Por qué has estudiado tal cosa?

¿Cuál es tu pasión?

¿Cómo se llama la capital de Suazilandia?

¿Cuál fue el mayor reto al que te enfrentaste en tu vida?

(Ya me callo)

….

Evidentemente ninguna de ellas. No son malas preguntas llegado el momento, pero no son las preguntas para identificar al mejor.

Cuando hablamos de empresas y personas que quieren cambiar cosas y además lo consiguen, no vale con hacer preguntas normalitas. Tus preguntas también tienen que extraordinarias para poder atraer a las personas que son capaces de ayudarte a hacerlo mejor; para traer gente extraordinaria.

Hay empresas que nacen para cambiar cosas. No solo las empresas gigantes como las que Thiel tuvo en su radar, sino esas pequeñas empresas que están en pueblos que consiguen cambiar ciertas dinámicas. Siempre pongo el ejemplo de ese restaurante que abre en un pueblecito y cambia prácticamente toda la dinámica de su entorno.

Vuelvo a Thiel.

Thiel revela en su libro: “De 0 a 1. Cómo inventar el futuro” que la primera pregunta que hace a un candidato es: “Dígame una verdad importante para usted con la que concuerden muy pocas personas

Como la explicación que da luego no me veo capaz de mejorarla lo que voy hacer es pegar aquí el fragmento al que hago referencia.

“Siempre que entrevisto a alguien en busca de un candidato a un puesto de trabajo, me gusta hacerle esta pregunta: «Dígame una verdad importante para usted con la que concuerden muy pocas personas».

A priori parece algo fácil, porque la pregunta es directa. Pero en realidad es muy difícil de responder. Es intelectualmente complejo porque los conocimientos que todos aprendemos en el colegio son por definición acordados. Y es psicológicamente difícil porque cualquiera que trate de responder debe decir algo que él/ella sabe que es impopular. La brillantez escasea, pero el coraje escasea todavía más que el genio.

Normalmente escucho respuestas como éstas:

«Nuestro sistema educativo está en quiebra y necesita medidas urgentes»,

«América es excepcional»,

«Dios no existe».

Ésas son malas respuestas. La primera y la segunda afirmación pueden ser ciertas, pero mucha gente está ya de acuerdo con ellas. La tercera supone simplemente adoptar una postura en un conocido debate.

¿Qué tiene esta paradójica pregunta que ver con el futuro? En el sentido más estricto, el futuro es sólo el conjunto de todos los momentos que están por venir. Pero lo que hace del futuro algo único e importante no es el hecho de que esté por llegar, sino que será un tiempo en el que el mundo será diferente al mundo de hoy. En este sentido, si nada cambia en nuestra sociedad durante los próximos cien años, entonces diremos que el futuro está a más de cien años de distancia. Si las cosas cambian radicalmente durante la próxima década, entonces el futuro estará casi al alcance de la mano. Nadie puede predecir el futuro de manera precisa, pero todos sabemos dos cosas: va a ser diferente y debe enraizarse en el mundo de hoy. La mayoría de las respuestas a la pregunta paradójica obedecen a distintos modos de ver el presente: las buenas respuestas son aquellas que se acercan lo más posible a vislumbrar el futuro.”

Siempre me empeño con las empresas en las que participo como consultor, que las decisiones de hoy son las semillas que nos ayudan a afrontar el futuro, que no hacerlo nos hace ir siempre a remolque; de la misma manera que ese ciclista que va enganchando al grupo al final muriendo encimera de la bicicleta, pero que con casi toda seguridad acabar descolgado y sin opciones de victoria.

Y tú, si fueras a una entrevista con Thiel ¿qué le dirías?

David.

PD: Mañana te doy la mía.

¿Te ha hecho pensar?

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